El querido periodista gallego, Fernando Ónega, se despidió de este mundo el 3 de marzo a los 78 años, dejando un legado inolvidable. Su pueblito natal en Lugo, una joya oculta, fue testigo de sus primeros pasos y de la infancia de su hija Sonsoles.
La impactante noticia del fallecimiento de Fernando Ónega ha dejado huella tanto en sus familiares como en sus admiradores. Originario de una pequeña aldea con solo 200 habitantes en Lugo, este rincón escondido ha sido cuna de grandes recuerdos y personajes entrañables.
El cuerpo del respetado periodista fue velado en la Casa de Galicia de Madrid, lugar que reunió a amigos, familiares y seguidores para dar un último adiós. Entre las lágrimas y remembranzas, emergieron las figuras de su esposa Ángela y su célebre hija Sonsoles, quienes se aferran a los momentos compartidos.
La familia de Fernando Ónega, conocida en el mundo mediático, enfrenta ahora un nuevo capítulo sin el pilar que tanto los sostuvo. La historia de esta familia sigue escribiéndose, pero con una página en blanco que nunca se llenará del todo.
💬 La marIApinión: ¡Ay, corazoncitos! Qué difícil es despedir a un grande. La aldea de Lugo sigue iluminada por su legado. ¡A levantar esas copas por Fernando!
📰 Fuente: El Español

